Una sola idea. Una tormenta tropical desatada en el más profundo subconsciente. Desesperación. Solo eso. Una gran desesperación invade y reconcome cada momento bombardeando la mente cada segundo, cada milésima, cada instante. Dar todo, y dar nada. Volar, y simplemente despegarse del suelo unos centímetros. Abrazar, y no ser abrazado. Querer, y no ser querido. Tan solo tres palabras. Tan solo unos pocos golpes de voz. Tan solo, querrás decir tanto. Con un mínimo esfuerzo se llega a destrozar el más pacífico de los equilibrios. Con un par de vibraciones. Con un par de terremotos que devastan las bases de ese equilibrio. Con una simple duda que parece el epicentro. con un cariño,que parece desaparecer. Y ya, la incerteza se apodera de tus músculos, de tus huesos, y sobre todo, de tu corazón. Andar o pararse. Correr o frenar. Saltar o quedarse en tierra. Volar o caer definitivamente. Y la idea sigue bombardeando, ahí sigue...
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