Fue volver a una realidad que anunciadamente me perseguía y un impulso de libertad de esta pequeña vida automatizada lo que me mantuvo durante todo el viaje de vuelta en aquel punto varado en el tiempo. Aquel paisaje, aquel pequeño paraíso terrenal que se contextualizaba alterando cada uno de esos adormecidos sentimientos que, al fin y al cabo, acaban haciéndonos sentir menos máquina y más ser humano cuando se desperezan. El coche avanzaba, pero no conmigo, y yo anclado inexplicablemente en aquel intento de torre de babel navegante por un río que empezaba a separar dos realidades contrarias. Cada colina, cada llano y alto lejano dejado atrás acababa por hacerme navegar, más aún, en aquellos pequeños tesoros en medio de la nada. Silencio exterior, ¿Qué ironía, no? Con la tormenta que azotaba mi mente en aquel momento. Quizá fue la necesidad la que me mantenía volando por un punto dejado atrás. Quizá la resaca, quien sabe. Frenazo, "¡Puto camión!" Fue un instante, tan solo un instante, para resetear la lectura de la EEPROM. Tan sólo un instante para trasladar tal tormenta interna al exterior. Y fue entonces, cuando esta se consumió y el silencio externo reapareció, cuando inconscientemente quise volver a un lugar inexistente, a un recuerdo construido por eso, sueños. Eso, un sueño construido por la necesidad, el despertar, un río o una torre en medio de una incesante corriente fluvial. Un sueño construido por lo extrovertido del lugar. Un sueño que, inocentemente, pensaba que nacía de ese lugar. Pero, la realidad disfrazada, la verdadera realidad, radicaba en una mordiente sonrisa con peluca azul que acabó construyendo ríos, torres y necesidades por vivir. Un sueño y una sonrisa. Y en mi mente una frase: "Acuerdate de acordarte"
lunes, 16 de febrero de 2015
miércoles, 8 de octubre de 2014
Miedo
Miedo. ¿Qué es eso? Desgraciadamente todos lo conocemos, y probablemente aborrecemos. Aunque también, presas de él, seamos fieles feligreses a sus desmesuradas órdenes. Quizá ni siquiera estemos orgullosos de ello pero, convive en nosotros y con nosotros. Quizá sea uno de nuestros mayores enemigos. Qué digo quizá, el peor de todos. En cambio, como en esa tercera frase mento, alienados a él, actuamos en consecuencia. El tiempo debe de sentirse ofendido por tal aberración. Miedo, traicionera parte de nosotros. Nos empapa de sus propios temores y juega con nosotros a gusto. Pero, ¿Por qué? ¿Por qué a nosotros? ¿Qué puede producir tal ensañamiento? ¿Simple verdad? Efectivamente, somos humanos. Somos humanos y sentimos, y si, quizá sea este el inicio y el porqué de tal embriagadora y desbastadora impresión. Miedo, maldito seas. Porqué tiñes de oscuridad todos y cada uno de esos retos y objetivos, a la par que nuestros propios sueños. Porque te empeñas en impedir luchar por todo aquello que queremos por irrelevantes e insuficientes razones atormentadoras. Porqué. Porque seas tú, o no, nuestro mayor temor, eso no te da derecho a impedirnos luchar. Para que el tiempo caiga de nuestro lado y, sea más o menos dura nuestra existencia, vivamos. Por una libertad sin prejuicios y sin temores. Pero mientras tanto. Miedo, traicionera parte de nosotros.
lunes, 16 de junio de 2014
Horizonte mío.
Hoy observando observé, que lo observado no observa, sino cree. Hoy perdiéndome me perdí, en un infinito llamado horizonte, buscándome a mí. Hoy decidí ser decidido, decidiendo más allá de lo decisivo. Hoy también creeré, creyendo en ser creyente, en mí mismo. Hoy seré siendo, ese perdido horizonte, entre lo creído y lo decisivo.
martes, 6 de mayo de 2014
Mirada voraz al mañana.
Y fue entonces cuando nació, impulso agónico hacia una risa nerviosa, esperanza. Fue entonces cuando un extraño y necesario sentimiento se inyectó en un flujo turbulento de sangre. Fue entonces cuando aquello, olvidado por completo, resurgió de un par de frases. Fue cuando, por instantes, un cuerpo temblaba incontroladamente, cual quinceañero pudiera ser. Fue entonces cuando ganas y pasión se juntaron en un solo grito. La adrenalina por las nubes, y yo...yo ya no sabía quien era. Ilusión,esperanza y pasión, mucha pasión. Digamos que una sonrisa lo cambió todo en un pequeño descuido. Digamos que "vitaminó" mi esencia, y pintó, así, una mirada voraz al mañana.
jueves, 13 de febrero de 2014
Vaivén
Una conversación de antro a media noche. Cuando ruido y armonía de palabra se juntan en un solo sentido. Desde coherencia a sin sentido campeante. Como situación frívola y asqueante. Así soy yo, perdido.
viernes, 10 de enero de 2014
Apisonante
Cuando la motivación se personifica. Cuando una imagen hace encender esa máquina de demolición que dentro llevamos. Cuando tus retos empequeñecen durante segundos. Cuando tu mente extrapola todos los sentidos y los concentra en el medio. Sí, en el medio, justamente donde una gran extensión inerte reinaba. Justamente donde atravesar parecía imposible. Ahí, exactamente estarás tú, desatando tu ira, desinhibiendo totalmente cuerpo y alma, en una sola carrera, en un solo grito. Reventando registros, reinando en aquel medio, transformándolo y, sobre todo, disfrutando cada gramo de adrenalina. Y digo disfrutando si, porque la intensidad de cada milésima de segundo extremiza tus sentidos. Los extremiza y los vives, los vives extremamente, los sientes y los amarás allá cuando el sueño acabe. Y volvamos al principio, cuando la motivación se personifica...
martes, 31 de diciembre de 2013
Feliz 2014
Papel, lápiz y a escribir. Nah, todo mentira, ni lápiz ni papel, tan sólo punteos en el teclado de mi portátil. Pues bien, pretendo redactar esos últimos instantes del año en el que, aún, vivimos. Complicado, ¿no? Pues si, quizá más de lo que parece. ¿Cómo describir un momento tan absolutamente indescifrable? Cómo se puede plasmar tal ilusión en tan pocos tecleos. Cómo describir, apenas, instantes que hacen cambiar el número que existe en todas las fechas. Cómo dejar claro que, cual espejismo sea este, el papel de regalo con el que envolvemos todas estas horas, minutos, segundos anteriores y posteriores a un cambio de fecha, nos carga las pilas para comenzar con mayor fortaleza. Serán los regalos, los momentos juntos, quizá las ganas de hacer algo grande en algún episodio nuevo, o quizá el simple hecho de querer conquistar esa meta que perseguimos cada uno de nosotros. Quizá solo sea el hecho de querer, o tan sólo el de recordar. Pero el hecho es que hoy, mañana y quizá pasado, un sentimiento te envuelve de ganas de hacer y querer hacer, de ganas de recordar y querer recordar, de ganas de ser feliz y hacer feliz. Por eso, y pese a mi imposibilidad por describir tales instantes. ¡¡Benditos sean!! y Feliz 2014.
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