Cuando la motivación se personifica. Cuando una imagen hace encender esa máquina de demolición que dentro llevamos. Cuando tus retos empequeñecen durante segundos. Cuando tu mente extrapola todos los sentidos y los concentra en el medio. Sí, en el medio, justamente donde una gran extensión inerte reinaba. Justamente donde atravesar parecía imposible. Ahí, exactamente estarás tú, desatando tu ira, desinhibiendo totalmente cuerpo y alma, en una sola carrera, en un solo grito. Reventando registros, reinando en aquel medio, transformándolo y, sobre todo, disfrutando cada gramo de adrenalina. Y digo disfrutando si, porque la intensidad de cada milésima de segundo extremiza tus sentidos. Los extremiza y los vives, los vives extremamente, los sientes y los amarás allá cuando el sueño acabe. Y volvamos al principio, cuando la motivación se personifica...
viernes, 10 de enero de 2014
martes, 31 de diciembre de 2013
Feliz 2014
Papel, lápiz y a escribir. Nah, todo mentira, ni lápiz ni papel, tan sólo punteos en el teclado de mi portátil. Pues bien, pretendo redactar esos últimos instantes del año en el que, aún, vivimos. Complicado, ¿no? Pues si, quizá más de lo que parece. ¿Cómo describir un momento tan absolutamente indescifrable? Cómo se puede plasmar tal ilusión en tan pocos tecleos. Cómo describir, apenas, instantes que hacen cambiar el número que existe en todas las fechas. Cómo dejar claro que, cual espejismo sea este, el papel de regalo con el que envolvemos todas estas horas, minutos, segundos anteriores y posteriores a un cambio de fecha, nos carga las pilas para comenzar con mayor fortaleza. Serán los regalos, los momentos juntos, quizá las ganas de hacer algo grande en algún episodio nuevo, o quizá el simple hecho de querer conquistar esa meta que perseguimos cada uno de nosotros. Quizá solo sea el hecho de querer, o tan sólo el de recordar. Pero el hecho es que hoy, mañana y quizá pasado, un sentimiento te envuelve de ganas de hacer y querer hacer, de ganas de recordar y querer recordar, de ganas de ser feliz y hacer feliz. Por eso, y pese a mi imposibilidad por describir tales instantes. ¡¡Benditos sean!! y Feliz 2014.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Soplo de aire fresco
Lluvia en mi ventana, asoma y vislumbra, temporal. Difracción de luz tras las gotas ancladas en el frío vidrio. Distorsión del paisaje por tal sustancia vital. Distorsión, vital, en contra de la realidad. El temporal exterior se supone, pero no se llega a percibir con claridad. Necesitar el aire fresco trasportando ese inconfundible olor a tierra mojada. Necesitar respirar y sentir la libertad en soplos de viento. Abrir tal ventana y encontrar que el temporal azota fuertemente, ahora ya, mi rostro, que con gran tristeza, vuelve a cerrar la ventana. Vuelve a cerrarla, o eso dicta el instinto. No obstante, ese escandaloso soplo de aire da alas a seguir esperando para volver abrir esa ventana, y que tan solo aire fresco, cargado de tierra mojada, cale mis pulmones ahogados en mi propio entorno.
lunes, 7 de octubre de 2013
Perdidos
Una pregunta abrió esa recóndita puerta escondida allá donde se halle. Una vez más, unas simples palabras que activan el turbo de las emociones. Querer volar, gritar, y llorar a la vez. Sentirte lo más frágil del mundo en un par de instantes. Y vuelta a la normalidad. En la memoria dolor y crispación. La experiencia, pide andar, y el alma, volar. Y ya, un mes después, sólo me vienen a la cabeza pequeños paraísos entre lo terrenal. Pequeñas maravillas a menos de un palmo. Pequeños regalos que persistirán en mi memoria. Grandes y pequeños, pequeños y grandes. Besos que paran el tiempo. Miradas ahogadas recíprocamente. Abrazos que funden el alma. Pero sobre todo caricias. Muchas caricias navegando por su rostro, rozando sus labios y grabando en el leve contacto de nuestro sentir, eso, el propio sentir. Hoy todo lo que antes nos acercaba, nos aleja, y la tempestad azota fuerte esta nave perdida en tales tiempos. Pero hoy más que nunca se que aunque nos buscamos antes de perdernos, mereció la pena vivirlo. Pero sobre todo, seguir viviéndolo tan intensamente como la tormenta que azota nuestro "nos".
Soñar, para besar.
Te das cuenta que tu felicidad se esfuma entre viento y marea. Un pálpito recorre tu interior que te impulsa a volar. Allá donde los abrazos fueran la única fuente de calor. Allá donde un beso de ella fuera rozar el cielo. Allá donde dos cuerpos, al encontrarse, paraban cielo, mar y tierra. A ese preciso momento cuando se paralizó la dimensión espacio-tiempo para fundirse en un beso. A ese recóndito lugar, junto a ella. Pero ya no hay ella. Ya solo quedan nubes, frío y tormentas. Ya solo quedan pequeños grandes recuerdos que hacen soñar, con otro nuevo recuerdo. Que hacen soñar, con volver a sentirlo todo, en la nada. Que hacen soñar con volver a reír, cantar y mordisquear. Que hacen soñar con ella...
sábado, 7 de septiembre de 2013
Una simpledad compleja
La fuerza de la naturaleza se impone. Se abre paso sobre cualquier obstáculo de manera apabullante. Tan sólo un motor que da vida y poder a la tierra en la que pisamos. Tan sólo un motor que es esencia de todos nosotros. Una simpledad compleja. La más compleja. Unas leyes naturales que sobrepasan los límites humanos. Dependencia extrema a nuestra propia esencia. Dependencia de todo aquello que nos rodea. Dependencia en definitiva. Todo nace de la tierra, desde los propios rayos de una tormenta, hasta las propias vidas que nos dan esa cosa, que nos da y nos quita, a la vez, nuestra propia existencia. Todo desde abajo, pero en busca de tal motor. Una esencia clara, la propia superación. Quizá sea nuestra peor pesadilla, o nuestra mayor virtud. Quizá, si, quizá. Pero solo quizá me daréis la razón en que es la propia vida, entre la naturaleza, la que nos permite buscar ese foco al que debemos todo. Es la propia vida la que nos hace temer y amar, a la vez, a nuestro alrededor, cual fiero sea él. Y es nuestra propia vida la que nos da, con esos sueños que nos rodean, las fuerzas y las ganas de alcanzar nuestro propio motor.
lunes, 15 de julio de 2013
Relativo
En un instante. En un segundo de camino a casa. Una sensación invade cuerpo y alma. En un instante un mundo cae a mis pies. En un instante ves vidas paralelas, pero, nunca juntas pasar al lado. Una relatividad abrumadora. Una relatividad que baña todo lo que nos compone. Que baña desde nuestro despertar hasta nuestros propios sueños. Un abismo entre personas que ciegamente despreciamos. Un abismo que marca la cara, y la cruz. Dos vidas distintas, dos espacios distintos, mezclados en el mismo bol. Un éter que nos ayuda a vivir nuestra propia vida, y a diferenciarla del resto. Un éter que nos baña de egocentrismo y egoísmo. Un éter que hace que las mayores fuerzas existentes se den en un compás armónico. Un éter que hace posible amar, llorar y creer. Una misma realidad. Distintos puntos de vista. Una relatividad real. Y una perspectiva que atender.
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